Fòrum, sobre el cannabis
En ha escrit un «ciutadà» que sembla que està fent una enquesta entre els diversos candidats que fan servir un blog, sobre el tema del cannabis.
Com que, a partir de les dades estadístiques, sembla ser que més de la meitat de nosaltres ho deu haver tastat alguna volta, m’ha semblat interessant obrir un fòrum perquè cadascú hi vaja dient la seua.
El missatge original era aquest:
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Hola, bon dia i perdo pel ‘offtopic’
serien tan amables de contestar les següents preguntes que li indicaré un poc més baix?
Estem realitzant les mateixes preguntes a tot ciutadà que exerceix la política i que utilitza aquesta eina (els blocs) per a difondre les seves idees. Estem convençuts que les respostes a aquestes qüestions són de gran interès per a milions de consumidors (esporàdics o no) en l’estat espanyol.
Quedem tots agraïts per endavant i esperem amb veritable ànsia les seves respostes.
Ciutadà
11 preguntes a polítics
1. Podría definir la marihuana? L’ha provat?
2. Sap quant costa a la Sanitat Publica el consum de marihuana a la seva Comunitat
3. No creu que si els consumidors tinguessin problemes de salut, després d’ús perllongat de més de 25 anys en el estat espanyol, ja haguessin aflorat en el cost sanitari social?
4. L’informi Roques, del Ministeri de Salut francès, i altres estudis internacionals, com el de The Lancet, cataloguen a la marihuana com menys perillosa que l’alcohol i el tabac Quin problema moral o sanitari hi ha per a legalitzar la marihuana?
5. En Espanya hi ha 12,7% de consumidors de canem o cánnabis. L’acceptació social del cánnabis en l’Estat Espanyol era de 50,3% segons enquesta de Sigma Dos a l’abril de 2000. Ambdós percentatges avui s’han incrementat. Creu que són dades que justifiquen atendre ales reivindicacions d’aquest col·lectiu de consumidors?
6. En l’Estat espanyol és un dret constitucional el consum privat. Dons. per què no és la lícita la tinença que permetria el dret a aquest lícit consum privat?
7. Cada vegada és més evident que la llei Corcuera és un instrument de persecució de la joventut. Que els consumidors joves són els més sancionats i que tenen problemes familiars, escolars i/o laborals per culpa de la L.O. 1/92 o llei Corcuera. Creu el seu partit que el dany social que produïx és superior al benefici ciutadà que diu protegir aquesta llei?
8. Com veuria el seu partit que des dels ajuntaments s’apliquessin polítiques de tolerància més acords amb les actuals polítiques europees de reducció de riscos i de danys?
9. Què opina de la proposta feta en la Junta d’Andalusia per a l’obertura de coffee shops a l’estil holandès?
10. S’ha plantejat el seu partit un possible marc legal per a la marihuana. Quin podria ser el model regularizador del cultiu per a ús propi? Podria ser un model d’estanc com per al tabac?
11. Sap el seu partit que hi ha malalts, molts amb recomanació medica, que són abastits amb donacions de conreadors de marihuana? No hauria d’adaptar-se la Llei a la realitat que marca el costum social?
Supongo que para prohibir hacer o consumir algo a una persona adulta en un sistema democrático, se ha de aportar razones que vayan más allá de un puro problema de salud. Puesto que si esa es la razón principal, como sabemos, la drogas legales son más perjudiciales y objetivamente causan mucho mas daño y coste social qué el cannabis por ejemplo.
Pretender disuadir a la gente de consumir libremente lo que le apetezca por el sistema de la simple prohibición, cosa que creo, así no se consigue, aporta problemas sociales añadidos, mucho más graves qué los que se pretenden evitar. Puesto que supone por una parte enriquecer y fortalecer a las mafias y sus ramificaciones, a lo que hay que añadir la enormes bolsas de dinero negro que se producen y que empobrecen a un país. Y por otra parte, la población está consumiendo sustancias sin ningun control ni garantía sanitaria.
Frente a estas razones paternalistas de cuidar y velar por la salud en cuestiones de tan poca repercusión sanitaria, comparadas objetivamente con el desatre de salud pública que supone la indulgencia y permisividad con que se tratan otras sustancias dañinas en su consumo pernicioso (tabaco, alcohol) y de las cuales, por cierto, el estado es el más beneficiado, problemas de salud pública graves y que merman seriamente la calidad de vida de la sociedad. ¿Qué es lo que se argumenta? Supongo que estos razonamientos tan elementales y objetivos, no escaparan a nuestros políticos y la gente inteligente que nos gobiernan la vida. Y quiero creer que todo responde a la presión social que ejerce la sociedad sobre ellos, cuando la sociedad no está debidamente informada y parece mas bien comportarse en función de prejuicios y tabúes poco fundados (bueno, en realidad los prejuicios y tabúes nunca está fundados) en vez de valorar las cosas por sus riesgos y perjuicios objetivos y reales. Pero para eso se necesita informar con seriedad y honestidad.
Comentario por Juan Manuel — 2007.05.29 @ 11:18
Juan Manuel, tu razonamiento a mi entender y por su brevedad es brillante, sobre todo queda claro cuando dices:
Pretender disuadir a la gente de consumir libremente lo que le apetezca por el sistema de la simple prohibición, cosa que creo, así no se consigue, aporta problemas sociales añadidos, mucho más graves qué los que se pretenden evitar.
Realmente, como apuntas, este es un problema social que llega más allá de lo que muchos pueden imaginar, esta desinformación y represión que hoy día nos rige es el caldo de cultivo para crear una bolsa de drogadicción permanente (como ocurre hoy día) y en constante aumento (más de lo mismo). Lo único que se consigue es un consumo abusivo sin control por parte del individuo debido a un siglo de desinformación y prohibición.
Parece mentira que en pleno siglo XXI tengamos pendiente aún solucionar este grave problema (los intereses económicos pesan mucho) de libertad individual y de salud. No podemos caer en la estupidez de diferenciar entre drogas ‘buenas’ o ‘malas’, simplemente son drogas, están ahí desde tiempos inmemoriables y siendo usadas por los seres humanos, siempre hay gente que hace del uso un abuso por que sencillamente hay gente que tiene predisposición a ello y a la adicción (hay estudios que lo avalan, digo adicción en general no drogadicción en particular). Paradójicamentem el sistema de salud tiene mejor controlados a los consumidores de drogas ilegales que los que consumen drogas legales (ansioliticos, tranquilizantes, etc) estadisticamente hablando. ¿Es eso coherente?
Si se supieran las cifras reales de la gente que se ‘droga’ legalmente y el estado real de su drogadicción… alucinariamos.
Comentario por Mnet — 2007.06.1 @ 10:56
Estimado Mnet:
No me parecía oportuno, (por no salirme del tema) entrar en detalles sobre el daño social que produce las drogas legales, de especial envergadura por sus resultados, por ejemplo, los escalofriantes resultados a consecuencia de los efectos dañinos del tabaco, donde mueren asfixiadas 50.000 personas cada año en España (¿Qué pasaría si por ejemplo, por causas relacionadas con el cannabis muriesen por ejemplo tan solo 50?) a lo que hay que añadir la especial perversión con la que se introducen todos los días toneladas y toneladas de este tóxico, para consumo, sugestionando a la gente, engañándoles con graves mentiras. Las estrategias de marketing en las campañas publicitarias (hasta hace bien poco, aunque ahora lo hacen con menajes mas subliminales), y de forma más miserable si cabe, cuando van especialmente dirigidas a los jóvenes, más vulnerables en este sentido, incidiendo y manipulando valores que están en el anhelo de todos ellos: Mensajes relacionados con la amistad, la libertad, el deporte, asociado a escenarios idílicos, paisajes de naturaleza pura y salvaje, de aventura, etc. Y todo esto como sabemos con la permisividad y complacencia del más beneficiado en todo ello, su principal “camello”: El estado. Donde podemos ver que su voluntad paternalista de protegernos de esta pandemia no es otra que de cara a la galería, de imagen pública.
Pero ya que haces referencia a las drogas farmacológicas, quiero apoyar tus acertada observación, en un problema que lacera tan gravemente nuestra calidad de vida, como mantiene enferma también la vitalidad económica de un país, sin desmerecer por ello, el correcto y ocasional uso de sus aplicaciones, pero que sin opciones de elegir y por el exceso de confianza en la medicina tradicional o en el sector sanitarios, da pie a conductas abusivas por todas las partes que a la postre hace pensar en oscuras tramas interesadas para que la sociedad viva literalmente “enganchada” a la industria farmacéutica. No es difícil adivinar que si se pusiesen medidas efectivas para que nuestra sociedad fuese una sociedad limpia, sana y vital, las soluciones mediante la correcta educación en valores, y formas correctas y equilibradas de vida, los tratamientos preventivo en sus costes serían infinitamente más económicos, que mantener una sociedad enfermiza, pero esto último tenemos la desgracia que reporta muchos beneficios a mucha gente. Meter a una persona en el circulo vicioso de los fármacos es algo que se da con demasiada naturalidad, sin consciencia de lo que se esta haciendo, y si se es consciente, sin escrúpulos. Estamos relacionando progreso y calidad de vida construyendo más y más hospitales, a esta marcha, cada pueblo va a necesitar un complejo hospitalario similar al urbano, para acoger a una población que acepta la enfermedad como una lacra inevitable que forma parte sustancial de la vida. Aceptamos esto como progreso, cuando en realidad es la evidencia, el signo de degradación del sistema, y un insulto a la esplendida y generosa capacidad regeneradora y de superación de la propia vida.
Haces una observación muy oportuna y significativa cuando estableces la diferencia entre uso y abuso, y efectivamente, la razón por que se llega a prohibir, usurpando el derecho legitimo a la libre elección, a la libertad, que solo puede ser limitada en el ámbito del respeto a los derechos de los demás, es precisamente por culpa de la conducta de esa minoría que hacen del consumo de sustancias estimulantes, un vicio pernicioso con graves consecuencias para ellos. De tal forma que para preservar a esa minoría de los daños que inconscientemente se producen, privan a una inmensa mayoría que puedan hacer un uso moderado y ocasional de estas sustancia. A todo esto, ese reducido grupo de naturaleza adictiva, precisamente son los únicos que las prohibiciones no les supone trabas para acceder o continuar con su adicciones desenfrenadas, con el añadido de riego para su salud, de no contar con sustancias controladas sanitariamente (las pocas muertes que se dan y anuncian a bombo y platillo por consumos de sustancias prohibidas, generalmente se dan por esta causa). La inmensa mayoría moderada, no tienen opción y si quieren disfrutar de un estimulo adicional cuando la circunstancias lo requieren, tiene que ser con lo que generalmente se tiene al alcance y está bien visto, tal como puede ser una droga dura como el alcohol. A los defensores a ultranza de las políticas prohibicionistas, cuando se consigue hacerles pensar por si mismos, con objetividad y rigor científico, como cada vez tienen argumento mas pobres para justificar la prohibición de drogas blandas, en medio de esta incongruencia de tener permitidas algunas duras, no se les ocurre otro argumento final que decir que se empieza con un porro y se termina….…., y que por tanto el porro hay que prohibirlo por el hecho de que da pie al consumo de otra sustancias peligrosas. Pero el problema no empieza con le porro, el problema empieza en los genes de la persona potencialmente adictiva, en todo caso cuando fue concebida. Una tendencia natural, que no se sabe o se quiere orientar cuando se tiene la ocasión, y se disponen de los medios. Así qué cuando se les va el problema de las manos, se les abandona y margina con políticas prohibicionistas, modelo: estrategia defensiva del avestruz. Aunque con estas tipos de soluciones, bastante peor que poner la venda a los ojos a la sociedad, es ponérsela a sus consciencias.
Comentario por Juan Manuel — 2007.06.7 @ 16:11